Lluís Vila

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Texto descriptivo

In 1.3. El Texto, 1.3.3 Tipologías textuales, 1.3.3.4 Texto descriptivo on febrero 11, 2009 at 12:20 pm

La descripción no requiere mayor ídem. Ésta es una definición muy difundida:
Secuencia comunicativa en la que el emisor pretende mostrar cómo es un ser, un objeto o una realidad.
Los textos descriptivos suelen ser secuencias textuales que se incluyen dentro de otro texto (narración, exposición, …).

Sus características lingüísticas más destacadas son:

– Predominio de adjetivos ya que es la categoría que nos permite conocer las cualidades o propiedades del objeto.
– Verbos de estado en presente o imperfecto de indicativo
– Uso de comparaciones, metáforas, …
– Se utilizan oraciones copulativas o atributiv
– Conectores espaciales.
Su estructura seguirá un orden espacial siempre que se describan objetos, lugares, seres… aunque si lo que puede usar otros ejes como el lógico o el temporal si se trata de la descripción de estados de ánimo, o si existe una intención poética.

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Texto Narrativo

In 1.3. El Texto, 1.3.3 Tipologías textuales, 1.3.3.3 Texto narrativo on febrero 11, 2009 at 11:40 am

Un texto narrativo es fácil de detectar; principalmente se caracteriza por ser el relato de acontecimientos de diversos personajes, reales o imaginarios, desarrollados en un lugar y a lo largo de un tiempo. Por supuesto esto lo convierte en un tipo de texto muy apto para la construcción novelesca así como para el relato de sucesos propio del periodismo.

Sus características lingüísticas:

– Predominio del verbo.

– Uso de tiempos pasados o de presente histórico.

– Uso de conectores temporales.

La estructura del texto deja de ser necesariamente lógica en este tipo de secuencias textuales y se limita casi siempre a seguir un orden temporal, ya sea este lineal, retrospectivo o truncado.

Aparece una noción en el texto narrativo que hasta ahora no había tenido mayor importancia:  el narrador. El emisor que tiene que contar unos hechos, puede elegir la perspectiva desde la que contarlos y así aparecen los distintos tipos de narrado que en su día explicamos.

Aquí os dejo este interesante “slideshare” sobre los textos narrativos, que incluye muchas de estas reflexiones y más.

Texto argumentativo

In 1.3. El Texto, 1.3.3 Tipologías textuales, 1.3.3.2 Texto argumentativo on febrero 11, 2009 at 11:33 am

El texto argumentativo es también interesante porque muchos textos académicos adoptan esta tipología predominantemente en sus secuencias textuales. Es una tipología que se parece mucho a la expositiva por una sencilla razón: cuando argumentamos queremos sonar convincentes, y todo lo que se diga con aspecto de objetividad, con léxico especializado, utilizando el valor informativo de las palabras, y los valores intemporales del presente suena más creíble.

Un texto argumentativo se define sencillamente como un texto subjetivo cuyo propósito es defender una opinión, suelen tratarse de textos en los que se pretende que el lector piense de una determinada manera. Atendiendo a esta definición ya podéis decirme qué ámbito de uso y que intención comunicativa seran las características de este tipo de textos.

En cuanto a sus características lingüísitcas, las que ya tenéis en el esquema que dimos en clase:

– Inclusión del destinatario

– Predominio de oraciones complejas: causales, consecutivas, concesivas y condicionales.

– Modalizaciones.

– Empleo de conectores causales y contrastivos y de operadores discursivos.

La estructura será como en el expositivo, una secuencia de ideas que se suceden de manera lógica. No será extraño que muchos textos argumentativos contengan secuencias puramente expositivas para reforzar, como hemos dicho, su credibilidad.

Texto expositivo

In 1.3. El Texto, 1.3.3 Tipologías textuales, 1.3.3.1 Texto expositivo on febrero 11, 2009 at 11:06 am

Uno de las tipologías más importantes, ya que es muy probable que en el examen aparezca un texto en el que predomine el tipo de secuencia expositiva. Digamos que un texto en el que el autor trasmite información para mejorar los conocimientos del destinatario sobre algún tema es un texto expositivo. En los textos expositivos predomina la explicación objetiva de conceptos y fenómenos.

Vosotros, que ya sabéis muchas cosas, si pensáis un poco y miráis en el índice, seguro que podéis decirme cuál será la intención comunicativa y el ámbito de uso más común para los textos expositivos. Esto nos ayudará a hacer una parte del comentario. Pero como hemos dicho, el tipo de información es algo que debe demostrarse con evidencias lingüísticas y éstas son las más comunes:

– Orden lógico en las oraciones, que son, generalmente, enunciativas.

– Adjetivación especificativa.

– Uso del presente con valor intemporal.

– Estructuras impersonales.

– Predominio de la denotación (valores informativos de las palabras).

– Léxico especializado.

– Citas de otros autores.

– Conectores que enumeran, comparan, ordenan cronológicamente, expresan causa o consecuencia…

Adema de estos rasgos, puede ser de gran ayuda reconocer la estructura del texto que suele ser “lógica”, es decir, ordenada por conceptos que se suceden y no por un eje cronológico o espacial, y además estos conceptos pueden estar ordenados de lo general para llegar a lo particular (deductiva), de lo particular para llegar a una conclusión (inductivo), o partiendo de una idea principal para reforzarla de nuevo en la conclusión (encuadrada).

Tipologías textuales

In 1.3. El Texto, 1.3.3 Tipologías textuales on febrero 3, 2009 at 12:42 pm

Por último, podemos clasificar los textos según el tipo de información. Por supuesto un texto no aporta  un solo tipo de información; cuando yo digo que sois unos “vagos maleantes”, no solo estoy exponiendo una realidad, además os estoy describiendo y estoy reforzando una argumentación en favor de que dejéis de jugar al Counter y que empiece la clase. Lo que ocurre es que si atendemos a la forma en la que se materializa la información, podemos decir que principalmente se trata de un tipo de información u otra. En el ejemplo de “sois unos vagos maleantes”, podemos decir que predomina la descripción, ya que tenemos un verbo copulativo de identidad y predomina el adjetiva calificativo.  Por supuesto, cuando se trata de determinar el tipo de información que aporta un texto completo, aún es más difícil concretar. Se habla entonces de “secuencias textuales”: siempre tendremos secuencias más narrativas, más descriptivas, más argumentativas… nuestra tarea consistirá en localizar esas secuencias y, en ocasiones, concluir cuál es la predominante.

Los tipos de información que podemos encontrar son los siguientes:

Exposición.

Narración

Descripción.

Argumentación.

Diálogo.

En este apartado del comentario ya no tenemos que atender tanto al contexto social en el que se inscribe el texto, como debíamos hacer cuando determinábamos el “ámbito de uso“, ni nos fijaremos tanto en la voluntad real del emisor, como hacíamos para determinar la “intención comunicativa“. Lo que aquí nos interesa es la información explícita, la realidad material del texto que tenemos en las manos, por lo tanto en esta fase tendremos que argumentar nuestra elección con evidencias de tipo formal: gramaticales, sintácticas, por los marcadores discursivos, etc.

Un ejemplo: Los pseudo programas que patrocinan otros programas, esos breves cortes supuestamente informativos sobre salud o economía después de los anuncios normales, tienen un claro ámbito de uso publicitario y una intención persuasiva, pero si atendemos al tipo de información que da, no podemos negar que se trata de textos “expositivos”, ya que prevalece la información llana, sin modalizar y sin apelar al espectador.

Ámbito de uso

In 1.3. El Texto, 1.3.2. Ámbito de uso on febrero 3, 2009 at 12:13 pm

Los textos vienen determinados entre otras cosas por el uso que tienen en una determinada actividad humana. La lista de ámbitos de usos en los que podemos clasificar un texto es abierta y no hay unanimidad entre los expertos. Yo voy a proponeros los dos modelos de lista de ámbitos de usos más comunes que he visto:

Esta primera lista más extensa y detallada:
# Ámbito literario.
# Ámbito científico.
# Ámbito humanístico.
# Ámbito periodístico.
# Ámbito publicitario.
# Ámbito político.
# Ámbito jurídico-administrativo.
#Ámbito familiar y de amistades
#Ámbito social
#Ámbito religioso

Esta otra más general. Si tenéis dudas de como se definen cada uno de estos ámbitos, aquí podéis consultar la fuente de donde están extraídas:
# ámbito personal
# ámbito público
# ámbito profesional
# ámbito académico educativo

Ahora quiero que elaboréis vuestra propia lista agrupando en la medida de lo posible en uno solo los distintos ámbitos de uso y añadiendo de una y otra lista los que consideréis indispensables.

Lengua oral y lengua escrita

In 1.3. El Texto, 1.3.1. Lengua oral y lengua escrita on febrero 2, 2009 at 3:14 pm

La teoría del texto, en sus albores, presentó la misma deficiencia. Comenzó a trabajar una lingüística del texto y poco, o casi nada, sobre la lingüística del discurso (realización individual del texto).
Con el transcurrir del tiempo, sin embargo, se advirtió oportunamente el error, se corrigió el rumbo, y la pragmática y la sociolingüística establecieron el puente entre el nivel textual y el nivel discursivo. Sostienen las dos disciplinas que el andamiaje de cualquier gramática no ha de cimentarse sobre meras intuiciones muchas veces ideales, sino en hechos y observaciones que demuestren clarividentemente el uso verdadero y real de una lengua, manifestada en última instancia por los actos de habla —unidades comunicativas mínimas— que han de reflejar el modo como el hablante hace uso de su lengua.

Jaime Bernal Leongómez.

En torno a la lingüística textual, 1985.

El Texto

In 1.3. El Texto on febrero 2, 2009 at 12:55 pm
el-susurro

Roland Barthes, uno de los pensadores que más ha desarrollado el concepto moderno de "Texto"

El siglo XX ha supuesto una revolución en todas las áreas del conocimiento, desde la física de partículas hasta la biología marina, y la lingüística entendida como una disciplina científica no iba a ser distinta en eso. Gran parte de la culpa de la revolución, del giro copernicano que le tocó asumir a la lingüística en el siglo pasado, es, precisamente, de la palabra que abre el tercer apartado de La Comunicación en vuestro temario: “Texto”. Durante dos mil años, el estudio de la lengua fue heredero de la tradición greco-latina. Algo así como el estudio de las normas que rigen en determinado idioma la correcta escritura de las palabras y que permiten unirlas entre si con corrección. Digamos que se imitaba el proceder del estudio de la gramática latina en el resto de lenguas modernas, con lo que la perspectiva de la lingüística era casi la del estudio de una lengua extranjera.

La descripción de la lengua tomaba como modelo la disección de cadáveres; así sus descriptores ilustran los elementos de un idioma como mirados a través del microscopio. Dentro de la “palabra” encontramos descriptores tales como “fonema” (unidades sonoras), “morfemas” (unidades mínimas con significado gramatical), “sustantivo”, “adverbio” etcétera; y más allá de la palabra tenemos descriptores sintácticos, que aluden al tipo de relación que se establece entre las palabras en el seno de la oración: “complemento directo”, “predicado”, “oración subordinada adjetiva” etc.

Esto funcionó durante 2000 años, pero en el siglo XX los científicos, acostumbrados por el método empírico a constatar el conocimiento a través de la experiencia, quisieron poner a prueba todo este saber heredado de la gramática. Así comprobaron que en el uso cotidiano de la lengua se violan, casi sistemáticamente, muchas normas tradicionales de la gramática sin que esto afecte al entendimiento entre las personas. Más aún, desde una perspectiva histórica (diacrónica) vieron como alguna de estas incorrecciones se convertían en la norma o viceversa; y lo más importante de todo, constataron que mientras la “oración” había sido el último eslabón del estudio de la lengua, se trata de una unidad que los humanos apenas utilizamos para comunicarnos entre nosotros, y que no basta para explicar la mayoría de intercambios comunicativos.

¿Qué es lo que hace que nos entendamos entonces cuando nos saltamos o violamos adrede las supuestas normas gramaticales? Precisamente el insertar nuestro discurso en un TEXTO. ¿Cuál es la unidad de significado que más usamos los humanos para comunicarnos? El TEXTO.

El giro de 180 grados que experimentó la lingüística en el siglo XX, consistió en considerar el texto como unidad de comunicación y punto de partida para el estudio de la lingüística, y a esto se le denominó “Lingüística textual”, a cerca de la cual tenemos buenas reseñas en la página del Centro Virtual Cervantes y con más actualidad en este portal educativo del Estado Argentino.

Para ser denominado como tal, un texto ha de ser resultado de la actividad lingüística del hombre, ha de tener incuestionablemente una específica intención comunicativa y, por último, ha de explicitarse con suficiencia el contexto en el cual se produce. Por ello se entiende que la Lingüística textual ha de ser necesariamente una disciplina “interdisciplinar”. La sociolingüística, la pragmática, la lógica de predicados, la filosofía y la sicología cognoscitiva, han venido a contituírse en elementos valiosísimos sin los cuales llegaría a ser difícil la comprensión de la producción y recepción de los textos. Necesitamos conocer el contexto social, el ámbito de uso, incluso la tradición filosófica en que se inscribe un determinado texto para comprenderlo.

Una evidencia de que las personas estamos acostumbradas a relacionarnos a través de textos complejos y no de oraciones es la existencia de verbos performativos. Atended a este ejemplo dicho por un vecino que baja por las escaleras a otro que espera en el rellano al ascensor: “El ascensor debe estar averiado, porque he visto a los técnicos dos pisos más arriba” Esta oración, en rigor, y atendiendo a la gramática tradicional carecería de sentido: el hecho de que los técnicos estén en la escalera no puede ser nunca la causa, expresada por el conector causal “porque”, de la avería del ascensor (más bien al contrario). La oración por si misma no podría transmitir lo que realmente transmite con tanta precisión a su interlocutor, si éste no infiriera que el enunciado es en realidad un extracto de un texto más amplio. En rigor, lo que el vecino que habla ha querido decir es que “él ha deducido, (ha pensado, ha creído) que el ascensor estaba averiado porque ha visto a los técnicos”, pero como estamos tan acostumbrados a interpretar textos complejos que van mucho más allá de la oración, la inferencia se realiza inmediatamente y sin darnos cuenta.

Fijaos en esta frase de Fidel en el video de Aída:

– Mejor ponte chanclas y unas bermuditas, así terminas de profanar el noble arte de la danza ¡Dame fuerzas Nacho Duato!

Ahora pensad en un extranjero que leyera la frase sin más ¿Qué información le faltaría para comprender la gracia del chiste? ¿Formaría toda esa información parte del “Texto”?